Progreso…¡levántate y anda!

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Hace una decena de años atrás, era una referencia para todo aquel que quisiera cimentar con solidez un club de ajedrez, «un modelo de institución», en la que muchos se miraban para tomar ejemplo.

Cuando muchos se apoyan en teorías, en papeles escritos sobre una prolija mesa de escritorio, aquel Progreso, compartía a todos cómo se debía hacer, pero haciendo.

Formando valores desde su más tierna infancia, haciendo tarea social en lugares donde pocos llegaban, manteniendo la formación de tantos a nivel de los años, haciendo crecer el nivel de juego de una masa impresionante de seguidores, sin pedir nada y dándolo todo.

Fue agosto del 2006 una fecha para el recuerdo, para redondear en rojo y amarillo el almanaque y no olvidarlo jamás.

Aquella tarde-noche de invierno, en el salón principal del Club Modelo, cuando en una épica batalla final, Nahuel González cerraba su partida con Ignacio Etchevers, y se le pintaba una sonrisa en el rostro porque sus colores aurirrojos estaban siendo campeones uruguayos.

La partida que cerraba aquella jornada histórica: Nahuel e Ignacio bajo la atenta mirada de Pedro Lamas

Ese club Progreso, humilde, corajudo, de esa barriada como La Teja llegaba a lo más alto competitivamente del ajedrez nacional, ya estaba en la cúspide en otros muchos aspectos.  Y para ello había historia, había camino recorrido, hubo antecesores que forjaron aquel presente, en el que tantos dejaban horas y horas para que su querida institución estuviera en la cumbre.

El trabajo incansable de Gustavo Sancritóbal, el aporte formando y sembrando de Rúben Hipogrosso, la docencia a flor de piel de Roberto que siempre estaba presente, y la camada enorme de buenos jugadores que le aportaron al ajedrez nacional como José Sancristóbal, Jorge López Falcón, Leticia Vilariño, Nahuel González, Matías Benítez, Luisito Sanguinetti, Gonzalo Muniz, la nueva generación que empezaba a aparecer por aquellos años, Federico López, Maximiliano Prieto, Matías Esteban, Alexis Giménez, Alexander Flores, Marcelo Batuecas, Barbero Sendic y tantos más que sin ningún tipo de dudas daría para llenar carillas enteras, y sepan perdonar quienes sus nombres se omiten, afortunadamente si esto pasa, es porque eran demasiados….

Momentos de gloria, momentos de brillo, momentos para el mejor recuerdo, 14 años pasaron de aquel momento memorable.

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El telón está cerrado, no habrá problemas, la función cobrará vida desde este otro lado

El domingo la sala más grande, la que cuenta con un escenario, se llenó de tableros.

Con la distancia adecuada, con los controles necesarios, el ajedrez volvió a la sede aurirroja de Carlos María Ramírez, y como antes, la directiva del Club apoyó y celebró este retorno, no solo en dichos, sino hasta con su presidente Fabián Canobbio (primer ex-jugador profesional de fútbol que se convierte en presidente de la institución) haciéndose presente en el torneo mismo.

Víctor, Daniel, Alfonso y Fabián, todos fundamentales para la concreción de la fiesta del domingo 

Víctor Rodríguez, motor de este reingreso a la actividad, puso sobre sus hombros la enorme responsabilidad de hacerla salir adelante, y tomó todos los recaudos para que fuera de la forma más organizada posible, sin descuidar ningún detalle, y apegándose al decir de él, en un todo a los protocolos impartidos por la Federación.

Termómetro en mano y parado en el lugar por el que iban a pasar los jugadores, midió su temperatura uno a uno, y dentro del salón, la distancia entre las mesas era la requerida, el alcohol en gel fue testigo y compañero de la actividad, así como los barbijos, o las mascarillas usadas por quienes usan gafas y les resultan más adecuadas.

Nahiara Fabra previo al comienzo de una de las partidas. La defensora del club Cerro, fue la dama que alcanzó mejor posición en el certamen

En la parte estrictamente deportiva el torneo se jugó a un ritmo de 15+5 y participaron del mismo 36 competidores, siendo 4 damas: Nahiara Fabra, Lucía Malán, Melina Umpierrez y Eloisa Ballestra.

4 en 36, aún cuesta llegar al 10%, y eso que Víctor hizo denodados esfuerzos por aumentar esa cifra, aún dando participación gratuita a las féminas.

La olímpica Lucía Malán no tuvo una buena performance, pero jerarquiza con su presencia todo torneo del que participa

Se jugó en sistema suizo a 6 rondas, ganando de punta a punta el nóvel Maestro Nacional, Facundo Domínguez, quien venía de coronarse también en su última participación en torneo realizado en club Trebejos, haciendo inclinar el rey de cuanto rival se le puso a su frente.

Facundo Domínguez y algo que se le está haciendo costumbre: salir campeón

El podio lo completaron dos de la vieja escuela tejana Matías Benitez y Gonzalo Muniz, dejando como siempre y aunque pasen los años, muy bien parados los colores de la querida institución.

 

 

Tantos años de pibe palpitando con Progreso en el alma: Gonzalo Muniz en el podio del torneo
Matías Benítez vicecampéon: solo inclinó su rey ante el campeón Facu

 

Alfonso Figueroa árbitro del torneo, nos compartía la tranquilidad con la que se disputó el evento, hecho que se produce obviamente por la colaboración de todos con la forma en que se debe llevar adelante éstas actividades en este mundo pandémico.

El ajedrez volvió a Progreso, la directiva del club contenta, el barrio feliz, el ajedrez nacional lo celebra.

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Los años fueron pasando y aquel 2006 parece mucho más distante que solo 14 años.

Pasaron momentos en que los brillos de las conquistas dieron lugar a las sombras, y poco a poco todo empezó a dejar de ser presente para ser solo historia.

Progreso caído

Progreso machucado

Progreso olvidado

Progreso dolido

Progreso desfalleciente

Pero apareció Víctor y su mano tendida volvió a juntarse con el club de sus amores, su corazón volvió a palpitar con los colores aurirrojos y se le acercó, lo miró a los ojos, vio en ellos tristeza por sentirse a un costado del camino, y  lo animó a levantarse.

Tomó su mano, le recordó glorias pasadas y le contó sus planes para el porvenir.

Le habló de hacer talleres, le dijo de acercarse a escuelas, y le susurró el deseo de retorno de antiguos valores.

Progreso se puso en pie, tomó la mano que se le ofrecía, infló sus pulmones de aire y comenzó a andar.

Cual Lázaro, Progreso volvió a la vida. Mucho tiene que ver Víctor Rodríguez en esto.

Larga vida queridos aurirrojos, gracias por esa mano tendida, que jamás se cierre.

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