Progreso retoma su andar

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En Montevideo, la pequeña capital de la República Oriental del Uruguay, el ajedrez desde hace unos años se limita a una determinada franja geográfica. El mapa dice que federativamente, los clubes trebejistas se encuentran en las zonas de influencia de Malvín, Buceo, Pocitos y Centro.

En los años 2018 y 2019 la ciudad del 8×8 celeste parecía querer agrandarse cuando desde Piedras Blancas comenzaba a verse una pujante actividad, sostenida en el tiempo y que albergaba a chicos, jóvenes y adultos.

Y le haría muy bien a Montevideo, el departamento más chico del territorio oriental, ensanchar su tablero, ampliar sus horizontes, y no reducir a tan pequeños límites geográficos su actividad.

Por eso la aparición nuevamente del Club Progreso, le da un aire renovador al ajedrez capitalino.

Pero así como Piedras Blancas jamás había tenido un torneo oficial en su territorio y comenzaba a transitar un camino totalmente desconocido, no es así con el representativo de la Teja, quien acumula en su historial, una tan rica como querida historia.

La Teja, es un barrio que se encuentra alejado de «las luces del centro», donde vive gente que siente latir su corazón por el cuadro de la zona, el aurirrojo Progreso y que hospeda en sus casas a gente humilde y trabajadora, otrora ocupantes de las fábricas que inundaban la zona.

Y el ajedrez oriental sonríe al ver nuevamente a «los gauchos» andar.

Hubo otros impulsos previos a éste, y que es noble recordar ya que pusieron corazón y ganas para hacer renacer a esta institución querida, como por ejemplo lo hecho Germán Estoyanoff quien puso de su tiempo y energía para concretar este anhelo.

Pero esta nueva etapa, tiene nombre y apellido: Víctor Rodríguez.

El mismo que ya tantos conocen: el Víctor de Argentina, el papá de Andrés, el de los torneos en el diario «La Hora» en el siglo pasado, el de los contactos con Cuba, el integrante del Progreso de hace décadas, ese Víctor emprendedor y lleno de energías .

Ese Víctor Rodríguez luego de vivir por años del otro lado del charco, volvió a desembarcar en el paisito, y trajo con él, sus contactos, sus saberes acumulados, pero también la misma energía de otros tiempos.

De esa energía, no perdió nada.

Y fue así, que el año pasado se lo vio generar diversas actividades apoyándose en algunos clubes como Trebejos y La Proa. De esa manera aparecieron torneos más que interesantes en el Castillo del Parque Rodó, en el Club Bella Vista, y hasta encuentros internacionales con la visita de varios argentinos.

Pero también le dio su vibra, para encaminar sus pasos de nuevo por La Teja, de nuevo por la plaza Lafone, de nuevo por la transitada Carlos María Ramírez.

Y el corazón alberga siempre memorias que quizás la mente olvida, y ese corazón invariablemente empuja con el mismo sentido, el del sentimiento.

Empujado por ese latir, la actividad en Progreso comenzó a andar, con algunos talleres y cerrando el 2019 con un precioso torneo que albergó a decenas de amigos, que sirvió como estímulo para seguir caminando, y como excusa para reconocer el trabajo hecho por otros en el pasado .

Este año pandémico le puso un paréntesis al empuje de don Víctor, pero bien es sabido que hay determinadas personas a las cuales les es imposible ponerle un freno.

Y ese es Víctor.

Ni bien el enemigo invisible se dejó domesticar un poco, aparecieron las nuevas reglas con las que deben funcionar las actividades y adaptándose a ellas, comenzó de su nuevo su andar.

Volvieron los talleres al club, siendo los martes el día de reunión desde las 17.30 a las 21.00, la primera hora reservada para la gente menuda, y luego para que continúen los adultos.

Y como todo deporte debe tener su competencia, ahora llegó el turno para la misma, y el domingo 20 será el día que el club abrirá las puertas para el primer torneo activo post pandemia, algo que según Víctor nos contaba asumen con toda la responsabilidad que ello representa, y ajustándose en un todo a los protocolos autorizados por la Federación.

La fecha es la misma en la que se disputa el Campeonato Uruguayo Blitz en Piriápolis, y esto si es una pena, ya que el retorno a la actividad es lenta por todo lo que hay que cuidar, y hubiera sido interesante no superponer eventos porque sin dudas, más de uno que ya se anotó una actividad se lamentará por no poder sumarse en la otra.

 

La cita ya está hecha, Progreso vuelve a dar sus nuevos pasos.

En el 2019 un gateo inicial pareció servir para reconocer el terreno y estudiar el camino.

Este 2020 lo ve caminando, esperemos que con la firmeza necesaria como para que en el 2021 alce veloz su andar y corra como en tantos años pasados para el bien del ajedrez Uruguayo.

 

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