Trebejos 1 Coronavirus 0

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Los últimos latidos en el corazón de la tarde se empezaron a oír.

Rauda y presurosa fue a refugiarse en los brazos de la noche que apenas nacida la recibía en su regazo para protegerla, cuidarla. proveerla de la energía necesaria para cuando fuera a renacer al día siguiente.

La noche, recién nacida, tenía mucho para decir, mucho para hacer,  apenas iba a comenzar a escribir su historia de este viernes en un invierno tan particular.

La noche, protegiendo a la tarde, empezaba a dejar constancia de su existencia.

Mucho pasaría bajo las estrellas, al aire libre, en la gélida temperatura de la intemperie.

Mucho pasaría bajo techo.

En casas… con historias infinitas,

en trabajos nocturnos… con tensiones varias,

en clubes sociales…con fines en común.

La noche recién nacía y la pluma ansiaba dejar testimonio de su historia.

La anfitriona.- El anfitrión

Uruguay es un país que a veces pasa desapercibido en el mapa americano, quizás no por sus pequeñas dimensiones sino por estar junto a dos gigantes.  Bien en la costa este del mapa continental aparece la nación oriental, con Montevideo como capital, el departamento más chiquito de los 19 que componen su geografía.

«Un punto dentro de otro punto» podrían decir algunos» de forma irónica y risueña.

El enorme Pedrito Lamas, parece decir, «todo pronto, ¡vengan nomás

En ese Montevideo pequeño pero pujante, que poco a poco ve terminar un paréntesis producido por un enemigo invisible, empieza a caminar con mucho dinamismo, determinado a hacer todas las mismas cosas que antes, solo que ahora cubriéndose la boca de forma permanente.

El ajedrez presencial en suelo celeste había comenzado hace unas semanas en el oeste del país, cuando la ciudad de Colonia del Sacramento recibía una nueva etapa del Circuito Alekhine, pero ahora la anfitriona era la capital del país, donde muchos esperaban ansiosos por este momento, que sin dudas cargaba la mochila de la responsabilidad en otros hombros.

El  anfitrión responsable  era el Club Trebejos, el más longevo de las instituciones dedicadas al ajedrez de Montevideo, con más de 4 décadas ininterrumpidas dando vida al mundo de bravos corceles y orgullosos monarcas. Se ubica en las instalaciones del Club Municipal, en una zona privilegiada de la ciudad, bien en el centro capitalino, a poquitas cuadras del «palacio de ladrillo», forma de denominar al lugar que ocupa la intendencia departamental.

Controlando la entrada

Cuál director de escuela vigilando quién puede acceder al aula y quién no, ahí estaba el presidente del club  y actual vicepresidente de la Federación Carlos Milans, tomando la fiebre uno a uno antes del ingreso a la sala.

Este «obstáculo» debían ya sortearlo los ajedrecistas en la misma puerta de entrada al Club Municipal, tarea que repetía el querido ingeniero para poder acceder al salón de juego.

Si te pasás de 37 Rodrigo fuera!

Milans nos contaba: » el enorme desafío que asumíamos al llevar adelante este torneo, con la responsabilidad de cumplir con todos y cada uno de los protocolos establecidos. Tarea ésta que sentimos indispensable llevar adelante por el bien del ajedrez todo, porque de alguna manera veíamos  el peligro que empezaba a tener el ajedrez presencial. Las formas virtuales de desarrollar este deporte están prendiendo  mucho en la gente, pero nosotros entendemos lo fundamental que es mantener la llama viva de todo lo que esta actividad genera más allá de lo que pasa sobre el tablero, hay un tema de interacción social que debemos proteger».

No solo el evento tuvo el «controlador de temperatura en la puerta», sino que contaba con alcohol en gel a disposición siempre, hubo guantes para quienes lo sintieran necesario, hasta la precaución de máscaras para todo aquel que el uso del barbijo le empañara los lentes. Previamente una estricta higiene de cada mesa con un paño con alcohol y un spray sobre las piezas. Todo controlado. todo cuidado al más mínimo detalle.

Fue tanto el cuidado que tuvieron los organizadores que ni siquiera se cobraron inscripciones en la sala, sino que todas fueron hechos por algún tipo de transferencia o depósito bancario.

«Yo estaba en la puerta controlando la temperatura, pero si esto fue posible es por el precioso equipo de gente que llevó adelante conmigo esta tarea, así como la respuesta de la familia ajedrecística, que si bien debimos reducir los cupos de juego por la distancia  que se debía mantener entre las mesas, agotaron todos los lugares que teníamos  permitido», nos afirma Carlos y agrega «salió todo tal cual lo previsto, al punto de llegar a sentirme emocionado por el compromiso asumido y el resultado obtenido»

Empezó el recreo

Si el fútbol es deporte, los que patean un balón sin sentido ni noción simplemente juegan a la pelota.

Si el ajedrez es un deporte, los que mueven las piezas a veces sin la coordinación necesaria, juegan a mover trebejos sobre el tablero.

Hasta donde es juego y hasta donde es deporte, un pequeño preguntó hace poco tiempo en un aula de estudio.

Para la diversión del deportista, jamás se debería perder de vista que todo deporte en su esencia es un juego, y como tal nos divierte, y si hablamos de diversión….empezó el recreo.

Se lo veía en las caras de los 26 participantes de esta fecha del debut. Se volvía a lo de antes, a las sonrisas del reencuentro, a la seriedad durante las partidas, al ceño fruncido cuando la mano viene complicada, a la respiración agradable, producto de una situación cómoda o al latir presuroso del corazón cuando llega el desenlace inevitable.

Los llamaron a jugar, cual maestra que convoca al patio de diversiones.

Javier Gilmet, la ley en esta oportunidad, con su clásico «las blancas pueden mover»  hizo el llamado y raudos y presurosos los ajedrecistas comenzaron a divertirse.

Y…como toda primera ronda de torneo los claros favoritos se llevaron el punto para su casa, pero como en casi toda primera ronda también hubo sorpresas.

Esta vez fueron 4 que hicieron tambalear los pronósticos, suelen ser mucho para un día de apertura.

Algunas sorpresas

.- Nada menos que en la primera mesa el choque de puños inicial, iba a medir las fuerzas del propio presidente que se encontraba en mil tareas esa noche, Carlos Milans con el MN Matías Michailov, joven que tiene en su haber el llegar a la final del campeonato uruguayo absoluto con tan solo 14 años.

Carlos tiene un gran concepto del popular «Micha», con quien comparten puestos dirigenciales en el timón de la federación, y lo respeta muchísimo como jugador. Sabía de antemano según sus propias palabras de lo difícil que iba a ser esa partida y con la humildad que lo caracteriza reconoce que en un momento de la misma la balanza se inclinaba ostensiblemente para su oponente, pero que empezó a sentir que el punto se podía partir a la mitad cuando se acercó el final de torres y sintiendo que el tiempo establecido para el torneo de 30+10 le jugó a su favor.

Matías es el único maestro que participa del torneo, y con su elo de 2356 es el mejor pre-clasificado de este «Trebejos contra el Bicho» como se ha dado en llamar al torneo.

El campeón uruguayo sub-14 Nicolás Kulik debutó con tablas, pero no cualquier tablas, porque al igual que Milans tenía a su frente un adversario de mucho mayor elo y trayectoria, el doctor Marcelo Lanzilotta.

La edad ni el perfil tan bajo de Nico no confundieron a Marcelo que tenía por demás clara la valía de su oponente, al que conoce demasiado bien, tanto, que hasta estudian juntos una vez a la semana. Por eso, puede tildar como sorpresa este resultado a cualquier espectador pero no él, que tiene muy claro el enorme potencial que adorna al gran Nico.

Este conocimiento previo fue de ayuda del joven monarca nacional, porque le dio tranquilidad, algo que sumó a sus tremendas ganas de volver a jugar de forma presencial, según nos comentaba.

El desarrollo de la partida fue cambiante y el sentir de Nico lo afirma: «Primero pedí tablas que no me aceptó, creo que porque él estaba un poco mejor. Después me ofreció tablas que yo no acepté porque en ese momento pensé que si había alguien que tenia chances de ganar era yo, porque no veía por dónde me podía atacar, pero cuatro jugadas después, me di cuenta que mi ataque no era suficiente y ofrecí tablas porque vi que no había mucho más para hacer y además los dos estábamos muy apurados de tiempo».

El sendero por el cual transita el pequeño Kulik es muy seguro, camina con pies de plomo y avanza con la sabiduría de los humildes, aquellos que no se marean con las luces fugaces de un resultados positivo: «Me sentí conforme conmigo porque jugué bastante bien a mi criterio pero tengo claro que tengo que seguir mejorando». Fue su reflexión luego de saberse acreedor a la mitad de la unidad que se hallaba en juego.

 

Casi 700 puntos los separaban de elo, un montón de libros leídos  y decenas de carnavales festejados. Uno jubilado, otro escolar. El tablero une y jamás separa. El tablero nos iguala y nos acerca.

Filippo Lanzilotta se llevó unas preciosas tablas ante el ingeniero Alvaro Díaz, a quien no conocía y tuvo la agradable posibilidad de conocerlo a través de una partida sumamente pareja de principio a fin, de una italiana que se nota tiene muy bien aprendida

Un gran debut de Filippo que consolida su juego y augura un muy lindo campeonato.

 

.- Hay que destacar de esta primera fecha también el triunfo de Diego Moreno ante el CM Eduardo Muzzi, y si bien no fue victoria, la gran partida que le hizo Facundito Muniz a Mauro Barboza, que se escuchó en los comentarios del propio Mauro al final del cotejo.

El más chiquito del torneo, pisando fuerte ante el vicecampeón de la segunda etapa del Alekhine y que ya pasa las 7 décadas desde que vio la luz por primera vez…

Hasta el lunes

La noche debió seguir escribiendo su historia, pero lo haría en otro lado.

Los tiempos pautados para las partidas hizo que antes de la hora  22.00 la fecha del debut del primer evento post-pandemia en la capital, fuera pasado.

Y la noche se retiró de Trebejos, dejó el Club Municipal atrás, y por la calle San José volvió a la intemperie con pasos apresurados para combatir la temperatura.

Llevaba consigo el sentir de los ajedrecistas, felices por el retorno, de mover piezas, estrechar puños,  vivificar emociones.

Se iría quizás en busca de la tradicional 18 de julio, o quizás por oscuras calles laterales con negocios  cerrados y ausencia de transeúntes.

Quizás se quedó en una esquina perdida de este Montevideo combativo y querendón, escuchando en algún rincón escondida algún motivo que le alivie el frío con otra historia digna de ser escrita.

Quizás las encuentre o quizás sean ausencias, pero la noche se fue feliz, porque la felicidad contagia.

Y así como al pasar, dejó dicho que el lunes próximo, volverá a buscar a la tarde, para cuidarla y cobijarla, y para algo más: para estar cerca de estos locos ajedrecistas que al decir del presidente Carlos:  «queremos seguir manteniendo firme la bandera de nuestro ajedrez presencial, porque muchas cosas pueden cambiar, pero hay otras que no podemos dejar morir jamás».

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